El oído es una de las partes más sensibles de los gatos. De hecho, es una de las zonas que siempre debemos revisar, tanto en casa como en la visita al veterinario.

Muchas veces se piensa en los oídos únicamente como en los dos apéndices claramente visibles a ambos lados de la cabeza que rodean un agujero que desaparece en alguna cavidad misteriosa del cráneo; pero en realidad estas partes visibles son las menos importantes. El oído se divide en tres porciones: externa, media e interna.

 

Sólo la porción vertical del conducto auditivo externo se puede examinar visualmente, aunque la porción más profunda puede visualizarse con ayuda de un otoscopio.

En los felinos las enfermedades óticas más comunes son las del oído externo, siendo una de ella la Otitis.

La otitis externa se describe como un proceso inflamatorio del conducto auditivo externo. La incidencia estimada en el gato es sensiblemente menor que en el perro.

 

Los signos que manifiestan los gatos con otitis dependen de la causa que la provoque, ya que esta patología tiene carácter multifactorial, es decir, puede estar provocada por gran variedad de causas diferentes.

Algunos de los signos clínicos que podemos observar son:

  • Movimiento oscilante de la cabeza
  • Molestia de las orejas: observamos rascado, sacudida…
  • Olor desagradable de las orejas
  • Secreciones y acumulación de cerumen en la oreja afectada.

Como hemos dicho anteriormente, las otitis pueden estar causadas por gran variedad de agentes. Algunos de ellos pueden ser:

  • Atopía y alergia alimentaria: Es frecuente en perros, siendo en gatos muy poco frecuente.
  • Hipersensibilidad por contacto y reacción irritante: Los gatos son muy sensibles al uso de algunos medicamentos y limpiadores óticos. Cuando la otitis externa se agrava con el tratamiento, debemos sospechar de la hipersensibilidad por contacto o por una sustancia irritante.
  • Ectoparásitos: Podemos decir que es con diferencia la otitis más frecuente en el gato. Causada en el 60% de las ocasiones por Otodectes cynotis.
  • Otohematomas: Más que una causa, es una complicación frecuente en las otitis. Suelen ser bastante pruriginosas. Aparecen en la superficie cóncava del pabellón auricular, entre el cartílago y la piel o dentro del cartílago.
  • Bacterias: Existen gran variedad de bacterias que pueden colonizar el pabellón auricular de nuestra mascota.

 

Las otitis se pueden prevenir en gran cantidad de ocasiones llevando a cabo una limpieza regular y con revisiones veterinarias periódicas.

Ante cualquier sospecha, es muy importante acudir al veterinario para poder realizar una exploración detallada del pabellón auditivo.

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